Algo diferente: Migración

¡Hola chicos y chicas! hoy vuelvo con las pilas cargadas. Hace tiempo que hable con Historias con K para hacer una colaboración y así obligarme de cierto modo a volver a escribir. Soy muy perezosa y puedo llegar a publicar un post cada tantos meses. Entonces esta es la oportunidad para volver al blog, esta vez escribiendo de todo: tanto moda, belleza, como aspectos de mi vida, textos, ideas de alimentacion y todo lo que se me pase por la cabeza.

Keren y yo llevamos tiempo siendo amigas y ambas compartimos el tener que haber viajado y dejar nuestro hogar para adaptarnos a un ambiente diferente. Por eso ambas hemos decidido compartiros un trocito de esa experiencia escribiendo algunas palabras acerca de ello. Por cierto, si alguien ha vivido algo así, o ha pensado en viajar a otro lugar, os escuchamos en los comentarios de mi blog y del blog de Keren. Ahora sí, os dejo el texto que he decidido escribiros, un beso:

¿COMO FUE? 

Viajar de donde eres a un lugar al que nunca pensarías que llamarías “casa” no pasa por la cabeza de todo el mundo, y mucho menos pasó por la mia hace más de cuatro años. Mi pequeño pueblo, desconocido para la mayoría del mundo, era mi hogar. Alli solo habia una tienda para cada cosa: una farmacia, una panadería, una tienda de alimentación y realmente poco más. Muchos dirán: ¿cómo puedes llamar a eso hogar? Si es que no es un pueblo, ¡es un poblado! Y yo no trataré en todo caso de contradecirlos. En parte es verdad. Pero al igual que la ciudad tiene multitud de sitios a los que ir: restaurantes de todo tipo, exposiciones, monumentos, lugares por descubrir, en mi pueblo también guardo personas muy especiales y momentos felices e irrepetibles.

¿FUE DURO ADAPTARSE?

En parte sí. Yo me mostré bastante reacia a eso de salir de mi zona de confort. Cuando mi padre dijo de mudarnos a una ciudad, la idea no me sedujo mucho. Además, ¡era a Francia! Y yo no tenía ni mera idea de hablar francés. Además, eso de perder a mis amigos, la escuela de música, las actividades que me hacían feliz, no me gustaba nada de nada. Sin embargo, ¿qué podía  hacer yo? Tenía diecisiete años entonces y tenía que acatar con lo que mis padres decidían.  Ahora, a pesar de que eche de menos el lugar donde crecí, siento que París es mi zona de crecimiento a nivel intelectual: es donde estudio, donde más cultura he descubierto gracias a los lugares que esta enorme ciudad ofrece para cultivarse: museos, exposiciones, infinidad de bibliotecas. También me gusta ir a sitios nuevos a los que comer con amigos, y descubrir gastronomías universales que una ciudad multicultural como París permite. 

¿TE HAS ACOSTUMBRADO CON EL PASO DEL TIEMPO?

Hasta el dia de hoy no me quedó otra que acostumbrarme. Acostumbrarme a coger el tren lleno de pasajeros a las siete de la mañana en lugar de ir andando a todos los sitios; acostumbrarme a usar un idioma que no es el mio; acostumbrarme a tratar a todo el mundo de usted porque aquí el tutear no se estila; acostumbrarme a comer al mediodía en lugar de a las dos de la tarde. Además, ya no me echo la siesta! sorprendente. Algunas cosas me siguen chocando o no me terminan de encajar, pero a final de cuentas no soy una francesa jaja y siempre tendré a mi pequeño pueblo guardado en el corazón, porque si París es donde tengo mi casa, mi pequeño rincon de campo siempre será mi hogar.

Espero que os haya gustado. No olvidéis pasaros por el blog de Keren para leer su experiencia. Nos vemos en el siguiente post.

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s